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Residencias para enfermos de Alzheimer: La patología que roba los recuerdos

  • noviembre 25, 2014 at 4:51 pm

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Pérdida de memoria, de los recuerdos. Es el síntoma más característico del Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa, directamente relacionada con el envejecimiento, y cuya prevalencia sigue en aumento. El Alzheimer sigue siendo una patología desconocida en su origen, es decir, no hay respuesta a la pregunta de por qué aparece. Mientras, la investigación sigue dando pasos para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad. Cuando el paciente de requiere de unos cuidados y una atención específica, las residencias para enfermos de Alzheimer son una buena alternativa.

Las cifras hablan por sí solas. La enfermedad del Alzheimer, caracterizada por la pérdida de la memoria y de los recuerdos, afectará a más de 1,5 millones de personas en nuestro país. Es, pese a su prevalencia, una de las enfermedades cuyo origen sigue siendo una incógnita, pese a los avances científicos y las investigaciones que, entre otras líneas de acción, buscan la vacuna capaz de frenar los síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa y definida, en algunos casos, como la patología del olvido. Una enfermedad que, en sus fases más avanzadas, provoca la dependencia total del paciente, etapa en la que es especialmente aconsejable contar con los cuidados, los servicios y la atención personalizada que se presta en las residencias para enfermos de Alzheimer.

El Alzheimer, por ahora, no tiene cura, pero sí se puede retardar su evolución y controlar los síntomas, especialmente en las primeras fases. De ahí la importancia del diagnóstico precoz, el reconocer los síntomas y adelantarse a su evolución aplicando el tratamiento más adecuado. El Alzheimer está directamente relacionado con la edad, aumentando su prevalencia a medida que envejecemos. Aunque se desconoce su origen exacto, los investigadores sí han logrado desvelar parte del engranaje de esta patología que afecta a las neuronas del cerebro, las cuales se destruyen por la acumulación de dos tipos de proteínas anormales. El Alzheimer –una patología descrita hace más de un siglo, en 1907- puede ser hereditario, al tiempo que se sabe que determinadas enfermedades como la hipertensión, el tabaquismo o los problemas cardiovasculares pueden hacernos más vulnerables a padecerla.

Cuando los despistes y los olvidos (dejarse las llaves, olvidarse apagar la luz o el fuego, olvidar los nombres de familiares o personas cercanas) se convierten en habituales podemos estar ante la primera señal del Alzheimer, sobre todo a partir de una determinada edad. Es uno de los síntomas iniciales, pero no el único, ya que también suelen aparecer problemas de orientación (tanto física como espacial), cambios de humor y mayor irritabilidad y dificultad para hablar. Síntomas que, a medida que avanza la enfermedad, se irán acentuando, con una mayor pérdida de memoria y de las capacidades para realizar actividades cotidianas (por ejemplo, cambiarse de ropa, andar sin tropiezos).

Aunque la pérdida de memoria es el síntoma más característico y conocido del Alzheimer, no es el único. De hecho, los investigadores han constatado que estamos ante una patología cuyas primeras lesiones en el cerebro pueden producirse incluso diez años antes de manifestarse. Y hay otro aspecto a tener en cuenta, y es que la enfermedad del Alzheimer avanza mucho más rápido en el caso de la mujer.